Recuerdos con la selección en los mundiales
Escrito por Antonio J. Reyes | Miércoles 16 de Junio de 2010. | Categoría: Opinión | Sin comentarios »
A colación de una propuesta de nuestro compañero y amigo Juan Ramón Padilla en Facebook, traemos nuestros recuerdos mundialistas al lado de nuestra selección, en mi caso, casi siempre en familia. Aquí están unidos entre sí instantes de una vida, y los que nos quedan por vivir. Una pasión, el fútbol, y una ilusión: ver a nuestra selección campeona. El otro día se lo comentaba a mi mujer y soltaba una carcajada junto a mi suegro. Y es que son muchas las veces en que nos hemos ilusionado con la selección y luego queda en nada. Esta vez queremos que sí. Como en la Eurocopa. Esta es la historia rápida aunque parezca extensa de mis recuerdos con la selección, Juanrra:
Paar emprezar, antes del 78, me acuerdo perfectamente como mi padre me dejó que no fuese al colegio por la tarde para vivir en directo con él aquel gol de Rubén Cano que nos metió en el Mundial en Yugioslavia y el botellazo de Juanito. Como los buenos, nada más acabar, iba para el cole para contar a los compañeros el partido y al maesto, Don José, que también era futbolero, allá en Reñidero, en una clase donde todos éramos niños por capricho del profe; las niñas estaban en la otra clase que sí era mixta, y eso sí, el fútbol, entonces, era lo primero.
En verano, el mundial, con la decepción frente a la Austria de Krankl, el fallo increíble de Cardeñosa, las estiradas espectaculares de Miguel Ángel… y una final que se la lleva Argentina en partido que veo en casa de mi abuelo Antonio Campos, con un Kempes ya matador, como se le decía
En el 80, tras la Eurocopa de Italia, que echaban en la UHF que había que ver en casa de una vecina, me propuse escribir, con sólo 10 añitos, los mundiales que vivo. Y a retomar, con la ayuda de revistas y después el album de naranjito de Danone los mundiales del 74, que no ciertamente no recordaba, y el de Argentina, que sí lo tenía en mente. Incluse me empapé de toda la historia de los mundiales para jugar en casa de un concurso que había en la tele de todos, “Gol y al mundial 82″, que presentaba el periodista deportivo Miguel Vila y por cierto, eran pocas las preguntas que fallaba.
Mis primeras crónicas, en vivo, las del 82. Claro está, a mano y con mi letra, quizás mejor que la de ahora, en renglones anchos. El mundial de la sorprendente Camerún en la primera fase en el grupo gallego de los empates, el tongo de Alemania con Austria, Málaga de sede con partidos del grupo de Brasil que jugaba en Sevilla, Inglaterra maravillaba en Bilbao, Maradona y Valdano apenas asomaban en Barcelona,… y a España le podía la presión en Valencia y con la ayuda de los árbitros, pasaba a la siguiente ronda, pero tras caer con Irlanda del Norte con el gol de Amstrong. Se mete por tanto en el grupo de Alemania e Inglaterra; es nada. El empate entre ambos te deja fuera al caer con Alemania y de nada sirve el gran partido ante Inglaterra. El mundial que se llevaba la Italia de Paolo Rossi que despierta en la segunda fase, dejando fuera a Argentina y a una Brasil que había maravillado. Partidazo en Sevilla de semis entre Alemania y Francia que no mereció perder ninguno. Aunque la final estaba escrita para Italia. Recuerdos imborrables para un chico de 12 años que el fútbol lo llenaba todo
Mucho más completo fue el seguimiento de datos en el 86. Nueva libreta y, tras el “Dinamarca al aeropuerto”, casi llorar de emoción con Butrragueño, pues una gran decepción aquella noche electoral, tras venir mi padre de recoger resultados (entonces los tomaban los carteros) y el fallo de Eloy, coincidiendo con su llegada a casa y contarle la emoción con la que se había vivido el partido al empatar Señor el gol tempranero de Ceulemans. Antes, el gol de Míchel a Brasil que entró pero no valió. Salinas se destapaba como goleador de la selección, que encontraba el apoyo de la afición en la grada pese a los kilómetros. España se mete en octavos y en la noche mágica de Querétaro, Butragueño elimina a Dinamarca. Después, todo queda en nada. Un mundial con partidos a medianoche, vividos en familia.
Qué decir del mundial de Italia, malísimo en juego, del “me lo merezco” de Míchel, en la goleada a Corea, tras un empate insípido ante Uruguay, y la venganza ante Bélgica. Depués Michel aparta la cara y Yugoslavia nos elimina con un Martín Vázquez coin barba de crack e Hierro convocado pero no juega. Sí tengo grabada su entrevista en TVE. Luego, los goles de Toto Schillachi, mis crónicas acompañadas de videos de resúmenes grabados en directo (uff cuando no pillaba algún gol), ahora ya con 20 años, estudiando exámenes finales en la carrera y escribiendo, últimas crónicas que hice, partido a partido, me los chupé una vez más todos, … Alemania gana y la cara del árbitro Codesal de pillado, que no se olvida. Argentina mereció más
En el 94, en USA, la cosa cambia. Tu vida es otra. Uno tiene novia formal, ya es licenciado y prepara oposiciones. Además, está implicado en la Pastoral de la Parroquia a lo bestia, medio coordinando un campamento de Verano en la Fuensanta en El Burgo. De escribir, nada de nada. Grabado en cinta de cassette el gol de Hierro que nos mete en el mundial ante Dinamarca. Así lo sube Juan Ramón Padilla para que lo recordemos
Entre reuniones de preparación de campamento, llegan los partidos que vives ahora con amigos. El partidazo ante Alemania, con Guardiola de quaterback en un país que no entiende de fútbol y el golazo de Goicoechea. Hierro, el veleño, en el Mundial, como kaiser, ante Suiza, marcando un golazo en octavos. Y en cuartos, estamos ya de campamento, y montamos una tarde de talleres con el fútbol de fondo, sentados junto a la radio. Te imaginas las cosas, porque te las cuentan. Aunque esta vez, la ocasión de Salinas sería como la habías imaginado. Y al final, decepción, una vez más en cuartos, a las puertas de la gloria futbolística. Vivida con un centenar de chavales ilusionados con el partido entorno a la radio y ahora lloras con estos niños que comienzan a vivir lo que uno sentía también con su edad. Las semifinales y la final las vives ya en casa, pero no con la intensidad de antes. Stocihkov mete a Bulgaria entre los mejores de un mundial que se lleva Brasil con un equipo no tan espectacular como años atrás. Pero como ves, escribo ya de otros asuntos más que del mundial. La vida cambia y el fútbol, para uno, ya no lo es todo
Después, el mundial de Francia, con los besos de Blanc en la calva de Barthez como campeona y una España cada vez más dividida con Clemente, que al final hace el ridículo aunque la goleada a Bulgaria con un Kiko magistral te deja con la duda de adónde podría haber llegado. Una Croacia sorprendente da lecciones de humildad con Suker de goleador. Un cursillo de la Universidad de la Axarquía sobre la alimentación, con la diabetes de pormedio, fielcompañera, me priva ver entera la semifinal que deja fuera a Croacia de la final.
Llega Corea, con partidos ya a través de cadenas privadas o de pago, viendo por Velevisa partidos con la locución de radio de fondo. El sudor de camacho en su camisa no es talismán y el error del línea ante el pase de Joaquín que nos deja fuera. Una final que no disfruto porque me pilla camino de Salamanca de curso de tutores, ya como profe, y con el móvil pegado a la oreja organizando un campamento de jóvenes comarcal, leyendo la cartilla a un alcalde actual, entonces de párroco porque une a última hora a sus adolescentes. Al final, una locura que sale bien pero mejor no repetir. La cita se la lleva Brasil de nuevo con Alemania de finalista con un portero como crack del mundial. Como cambian los tiempos.
Alemania organiza la última cita. La de Raúl en el banqillo sin alinearse contra Francia que nos dejaba fuera. De nuevo en octavos. Pero comenzamos a lo grande goleando a Ucrania, y el golazo de Torres final. Comienza el tiki taka de La Sexta. Pero todo queda ahí. Con una Francia magistral que no se lleva la final tras el cabezazo, no al balón, de Zidane y que no hace justicia al final de una carrera magistral de un jugador que mimaba el balón como pocos. La joven Italia se lleva la cita mundialista y con Cannavaro, antes de traérselo Florentino al Madrid, como mejor jugador de la cita. ¡Un defensa! Es lo que prima ahora ¿Ese es el fútbol que queremos? España quiere demostrar que no
Un complejo que superamos en la Eurocopa gracias a la suerte de los penaltis ante Italia a la que barrimos con el tiki taka pero no superamos en goles. El maleficio se rompió en una cita que se llevó mi padre al otro mundo como último disfrutre futbolístico. La persona que me hizo sin duda amar el deporte y disfrutar de la selección, del Madrid y del Vélez. ¡Como lo contaba por teléfono! Y todo ello… porque pudimos. Con la Cuatro y la Sexta. Este año, con la Cuatro y Telecinco, con la Siete de complemento y viviendo el resto por la BBC y la ITV, en digital por Velevisa. El otro día, tras el partido amistoso ante Polonia, me tragué el documental El Alma de la Roja,y me emocioné. Recuerdos vividos, momentos compartidos, casi siempre en familia con mis hermanos y mi padre; los últimos con amigos, con mi mujer y ahora con los peques, con la excusa de un mundial. Y todo ello, con el hilo conductor de la historia de una selección que quiere ser grande.
Es el alma de la Roja. No se refiere ni a la Pasionaria, ni en nuestro ámbito, la Carmela. Es una selección, la española, que sentimos nuestra. Es el momento. Disfrutémoslo. Y gracias Juan Ramón, por llevarme a escribir esto, y eso que tengomuchos exámenes por corregir. Pero,… todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el Sol (Ecl 3)
PD: Son los recuerdos que te vienen así a la mente, que si me pongo a leer lo que tengo escrito en mi historia peculiar de los mundiales, ufffffffffffff. ahora a disfrutar del mundial y de nuestra selección
Antonio J Reyes